La mujer que toco el manto de Jesús

Pasaje Bíblico: Lucas 8:43-48.

Introducción: Jesús acaba de ser rechazado por los gadarenos, pero en estas dos historias nos muestran personas receptiva, necesitadas, quienes lo reciben en Galilea. V. 1 dice que todos lo esperaban con gozo. Cuando va de camino a la casa de Jairo, hay una interrupción, un paréntesis en la historia. Aparece otro personaje, una mujer.

I. ¿Qué sabemos de ella? v. 43.

– Tenía una enfermedad incurable, padecía hemorragia de sangre.
– Llevaba 12 años sufriendo esta enfermedad.Prob. Menstrual crónico. Físicamente débil, agotada.
– Gasto todo su dinero en médicos. Sus finanzas se terminaron, era pobre. En esa época la medicina tenía mucho mas de superstición que de Ciencia. Sin solución humana. Desahuciada por los médicos.

Marcos 5:26 dice que le iba peor…el v 29 dice que era un azote, como un látigo. Había empeorado.

Esta mujer representa la situación de miles de personas. Pasan años enfermos, en angustia, en busca de paz sin encontrarla. La buscan a través de diferentes remedios humanos sin encontrar ningún alivio. Van de una iglesia a otra sin sentir ningún tipo de mejoría para su estado espiritual. Buscan remedio en La religión, filosofías, obras, sacrificios pero no encuentran nada.

Lo que necesitan urgentemente es ir a Jesús, cueste lo que cueste, el único que puede salvar su vida

II. Cuáles eran las implicaciones religiosas? Levítico 15:25-30.

Según la ley levítica una mujer con flujo de sangre se encontraba en una condición de impureza ceremonial, que le impedía participar en el culto a Dios. Esta enfermedad había condicionado su relación con Dios a lo largo de los años. Inmundo: Persona animal o cosa, contaminada por impurezas físicas, rituales o morales.

Todo lo que tocaba quedaba inmundo. Cualquiera que tuviera contacto con ella quedaría en la misma condición de impureza, Estaba excluida socialmente, era una mujer solitaria y muy triste. Afectaba su vida marital, maternal, hogareña, religiosa, social.

III ¿Qué ocurrió? Mt. 8:44. La mujer es sanada y salva.

Ella dijo; Si tan solo tacara el borde de su manto seré sana. Y así fue, tocó su manto por detrás y fue sanada al instante. Tocar el manto de Jesús fue sólo una expresión de la fe que ella tenía en el poder de Jesús.

Jesús percibió que había salido poder de Él y preguntó ¿quién le había tocado el manto? v.45.

Los discípulos le contestan que era imposible saberlo, todos le oprimían y todos le tocaban. Este era un toque diferente, con fe, y Él lo sabía porque salió poder de sí mismo. Él miraba alrededor entre la multitud para descubrir a la persona de fe. Jesús sabía, pero esperaba que aquella mujer se identificara y diera testimonio público de la obra de Dios en su vida. Rom. 10:10. 1:16

IV. Cual fue la actitud de la mujer? v.47.

Se postró ante Él y Confesó toda su historia, su miseria y su fe en Él. Jesús le contestacon sensibilidad y compasión espiritual.

Jesús le dice: “hija”. Una palabra cariñosa, antes solo escuchaba la palabra inmunda. Era una necesidad.

La fe de la mujer en Jesús fue el medio para obtener la ayuda de Jesús, Jesús le asegura sanidad completa y permanente. “Tu fe te ha salvado” v. 48. Es un INDICATIVO PERFECTO ACTIVO que implica que fue y permaneció sana de su problema físico yespiritual.Es la misma palabra para salvación, no solo sanidad. Por lo tanto esta mujer no solo fue sanada de sus hemorragias sino de su pecado, fue salva.

¿Qué enfermedad física o espiritual está impidiendo que toques su manto? ¿Qué de tu vida te hace pensar que no hay una oportunidad para ti? Para Dios no hay nada imposible.

Conclusión: ¿Ha sido salvada y limpiada por Él? Solo tiene que ir a él con fe como hizo esta mujer.
Ella podía disfrutar de una vida normal y social. Jesús nos enseña que La enfermedad y la muerte no tienen un poder permanente sobre los que hemos creído en Cristo. Ambas han sido vencidas por él y en su Reino ya no existirán más.¿Cuál es tu problema? ¿Qué piensas hacer? Hoy te invito a que vengas a Jesús.

LA MUJER DEL FLUJO DE SANGRE

Lucas (8:43-48) La historia de una mujer cuya desesperación la trajo a los pies de Cristo. Se trata de la conocida “mujer del flujo de sangre”, quien padecía una hemorragia incesante desde hacía doce años.

En un principio, aquella mujer había acudido a la ciencia, confiando que en ésta hallaría alivio para su enfermedad, pero los médicos no pudieron curarla con ningún tratamiento de su tiempo.

su situación se tornaba cada vez más desesperada: “ (Marcos 5:24-25). había llegado al final de ella misma y de todos los recursos, ya no existe ninguna solución humana posible. Más cuando vino a tocar el fondo del pozo de la desesperanza, decidió alzar su mirada hacia los cielos y fue socorrida.

Asimismo, hay ocasiones en las que Dios nos introduce en procesos dolorosos o angustiosos, sólo con vistas a que lleguemos al final de nosotros mismos. En otras palabras, el Señor nos pone la espalda contra la pared, para que le cedamos algún ámbito de nuestras vidas que nunca antes hemos estado dispuestos a entregarle. Esto no consiste en un chantaje, sino en un acto de misericordia sublime que trasciende la comprensión y el entendi­miento humano, pero cuyo propósito estriba en acercarnos a El.

1. ESCUCHAR EL MENSAJE

El primer paso de la mujer del flujo de sangre consistió en escuchar el mensaje de Cristo (“oyó hablar de Jesús”. Marcos 5:25). “la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

En la actualidad, el inundo está inundado con mensajes de pornografía, de violencia, de críme­nes, de terrorismo, de división familiar, de divor­cio, de maldad, etc. Dios tiene un mensaje de esperanza, de vida, de gracia, de perdón y de liberación (Romanos 1:16).
(Isaías 40:6.8).

2. VENIR A JESUS

Aquella mujer enferma puso su confianza en los hombres y en el poder de la ciencia, pero ambos la decepcionaron. Sin embar­go, aquel día glorioso decidió venir a la única persona que era indicada.

El Señor Jesucristo estaba rodeado de todos Sus discípulos, y también estaba presente su madre María, pero aquella mujer se acercó directamente a Jesús (“vino [a Jesús] por detrás de la multitud”. Marcos 5:27). La religión tradicional nos ha enseñado a creer en múltiples mediadores entre Dios y los seres humanos, como la Virgen y los santos, mas las Sagradas Escrituras son contundentes al respecto: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio en su debido tiempo” (1 Timoteo 2:5)

(Hebreos 4: 14. 16). (Mateo 11:28).

3. TENER FE

La afir­mación que hizo en lo más profundo de su corazón, no admitía ningún fracaso en su tentativa: “Si tocare sola­mente su manto, seré salva” (Marcos 5:21). (Hebreos 11:1), (San­tiago 1:6-7). (Hebreos 11:6). (Marcos 9:23); (Marcos 11:24); Marcos 10:27); “ (Lucas 18:27). (Marcos 5:29).

4. DECIRLE AL SENOR TODA LA VERDAD

Cuando Cristo preguntó quién había tocado Sus vestidos, El no estaba preguntado quién entre la multitud lo había apretado o quién había tocado su manto sin querer; sino quién era la persona que lo había hecho con fe. Por cuanto Jesucristo conoció “en si mismo el poder que había salido de él” (Marcos 5:30). (Marcos 5:33). ¡Qué frase tan hermosa!

CONCLUSION: Quizá usted no está padeciendo de una hemorragia continua, pero se encuentra en una situación igual de desesperante que la de aquella mujer israelí. No obstante, ella tuvo que llegar hasta el final de sí misma, para poder tener aquel encuentro crucial con el Hijo de Dios.

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